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Círculos de escritura de mujeres - Publicación Fanzine "Abuelidades"

A partir del Primer Encuentro de Mujeres y Escritura organizado por un grupo de escritoras de Madrid y Montevideo llevado a cabo en marzo del 2018 en Montevideo, surgen los Círculos de Escritura de mujeres. Estos consisten en encuentros mensuales de escritura en donde nos juntamos a escribir sobre una temática planteada. La actividad es liderada por una o dos mujeres del Círculo de forma rotativa. A partir de las escrituras y los temas recurrentes en los diferentes encuentros, se publicó un Fanzine que tiene como eje central la relación con nuestras abuelas y ancestras. Aquí publiqué el texto "La Sirena" que adjunto a continuación.

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La Sirena

 

No precisás reloj para despertarte porque desde muy joven te regís por la luna. Como todas nosotras. Cuando sale el sol o, cuando en tus tiempos más mozos, cantaba el gallo -que luego degollarías para la cena-, te levantás y ponés agua a calentar en una jarrita esmaltada que debe tener incluso más años que vos. Caminás por el apartamento con paso firme pero sosteniéndote de cada silla, mesa o mueble que se crucen por tu camino. En los últimos años el equilibrio cada vez te abandona más. Es un mal compañero en el final de nuestras vidas. A mí siempre me costó encontrarlo, pero quizás emocionalmente. ¿Lo habré heredado de vos? Aunque mi andar no es desequilibrado. Eso nunca te impidió avanzar, siempre fuiste una mujer de carácter, empujando hacia delante.  En un momento empujabas cajones de verdura, a veces hijos, nietos, incluso un marido que nunca quisiste. Es extraño pensar que estuviste toda tu vida acompañada de alguien que no amaste. Tampoco eso pareció importarte en tu decidido andar. Siempre fuiste de rutinas. Nunca te gustó que se interpongan en ellas y con tu carácter lo hacías saber. En los últimos años fue la piscina. Todos los días a las seis te despertabas para hacer tu rutina mañanera y emprender con tu andar desequilibrado y el bastón rumbo al club que te esperaba a metros de distancia. Gracias a tus exquisiteces compraste a todo el personal, quienes te ofrecían tratos preferenciales, como entrar por el atajo que te llevaba directo a los vestuarios. Armaste un grupo de amigas, Las Sirenas, que también se transformó en un grupo de WhatsApp y en una excusa para ir a tomar el té una vez por semana a diferentes cafecitos del barrio. 

                                                               J.P

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